Ana es una joven de 17 años que conocí en mi consulta. Llegó llorando pidiendo ayuda porque se había quedado embarazada de su novio, Miguel, de 20 años. Cuando le pedí que me explicara que le ocurría, aterrada, me contó:
- Verá, hace 3 años que estoy con mi novio, nos queremos desde el primer día y tenemos claro que queremos estar juntos. Mis padres se oponen a nuestra relación porque Miguel no ha estudiado, no trabaja y dicen no tiene futuro. Desde hace dos años mantenemos relaciones sexuales completas y siempre tomamos medidas pero no sé cómo… [llora]… me he quedado embarazada.
- Tranquila… ¿no quieres el embarazo? – pregunté
- ¡No! Todo lo contrario, Miguel y yo lo hemos hablado y queremos el hijo pero si mis padres se enteran querrán que aborte, me harán la vida imposible, me castigarán, me pegarán y no puedo irme de casa porque ni mi novio ni yo tenemos recursos. ¡Por favor ayúdeme a mantener el embarazo en secreto hasta que sea imposible pararlo!
Este caso me impactó. No comprendo que pueda haber padres así que puedan transmitir tanto miedo a una hija. Hablé con ella un rato y valoré que era una joven madura, con las ideas muy claras… no lo dudé ni un instante: seguiría su embarazo en mi consulta y la ayudaría hasta donde pudiese para que sus padres no pudiesen dañarla.
¿Qué hubieras hecho tú?
Al día siguiente, imaginad mi sorpresa cuando llegó a mi consulta Eva, también de 17 años y muy parecida físicamente a Ana, lloraba amargamente pidiendo ayuda porque se había quedado embarazada de su novio, Juan, de 20 años. Le animé a que me contara pero he de reconocer que esta vez un poco aturdido por la coincidencia con el caso del día anterior:
- Verá, hace 3 años que estoy con mi novio, nos queremos desde el primer día y tenemos claro que queremos estar juntos. Mis padres apoyan nuestra relación porque es de muy buena familia y trabajador. Desde hace dos años mantenemos relaciones sexuales completas sin que nadie lo sepa y siempre tomamos medidas pero no sé cómo… [llora]… me he quedado embarazada.
- Tranquila… ¿puedo ayudarte con tu embarazo? – afirmé
- ¡No! Juan y yo hemos decidido no seguir con el embarazo. Somos muy jóvenes, yo tengo que estudiar y él abrirse camino en su trabajo. No es el momento. Por favor, ayúdeme a abortar sin que se enteren mis padres. Si se enteran que estoy embarazada me van a matar, me harán la vida imposible, me obligarán a tener el niño, destrozarán mi vida, por favor… ¡ayúdeme!
Me quedé pensando un largo rato sobre cómo me podía estar pasando esto. Seguía sin comprender que pueda haber padres que aterroricen así a una hija. Hablé con ella un rato y valoré que era una joven madura, con las ideas muy claras… esta vez dudé un poco pero…
… lo tenía claro, la capacidad de decidir de Ana y Eva eran exactamente las mismas, así que la miré y le dije que no se preocupara: que la ayudaría.
Con esta pequeña historia he querido reflejar mi opinión sobre el que las jóvenes mayores de 16 años puedan abortar sin conocimiento de sus padres con la nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Creo que en este momento no estamos debatiendo aborto sí / aborto no, eso ya se debatió hace muchos años en España y tanto gobiernos de derechas como de izquierda lo han mantenido porque es justo y necesario. Y todos lo saben tanto PP como PSOE.
En las últimas semanas se han escuchado muchos disparates, noticias manipuladas e interesadas, exageraciones, mucha demagogia sobre el tema de los 16 años.
Si no has dudado en decir “sí” en ayudar a Ana, no puedes decir “no” a Eva porque el caso es exactamente el mismo. Es decir, la capacidad y el derecho de decidir de una persona de 16 años sobre su vida, sobre su salud.
10 diciembre 2009 at 16:30
… y sobre la vida que ha creado SIN QUE NADIE LA OBLIGASE. No vale escurrir el bulto y olvidarse de este “pequeño detalle”. Por otra parte, la madurez de una persona estriba en enfrentarse a las consecuencias de lo que hace. Si no tiene “narices” para enfrentarse a sus padres y asumir que quizá deban abandonar el domicilio familiar enfrentándose a la vida…. quizá no sean lo suficientemente maduras para tomar una decisión así.
10 diciembre 2009 at 23:17
Hola, Miguel gracias por tu comentario.
Yo entiendo la madurez como el buen juicio, la sensatez… lógicamente, el ser libres nos obliga a ser responsables pero te puedo asegurar que tomar la decisión de interrumpir un embarazo no deseado no es para nada escurrir el bulto como dices… y puede ser en en si mismo un gran acto de responsabilidad.
Aunque tengo mi opinión sobre el aborto, con el post de Ana y Eva pretendía invitar a la reflexión: muchas personas con las que he hablado no se lo piensan en y automáticamente deciden ayudar a la primera chica y dudan respecto a la segunda cuando realmente la decisión, la capacidad de decidir es la misma en los dos casos.
Fíjate que la Ley 41/2002, conocida como ley de autonomía reconoce la capacidad de las personas de 16 años en adelante para decidir sobre su salud: una operación a corazón abierto, aceptar o rechazar una quimioterapia e incluso rechazar un tratamiento aunque tenga como consecuencia la muerte del paciente. En este contexto es lógico que si la Ley permite abortar pues también puedan las personas de 16 a 18 años decidir. Ya sé que se ponen ejemplo como la ley antitabaco o lo del piercing pero quizás son estas leyes las que hay que modificar para que sean coherentes con la 41/2002.
Fíjate que como pones en tu comentario si unos padres son capaces de echar a una hija de casa porque se ha quedado embarazada quizás no se merezcan saber nada… No me cabe duda que en una familia con una relación padre-madre-hijos basada en la confianza, el respeto y la tolerancia la hija de 16 años no tendrá problema alguno en comunicar a sus padres el embarazo y tomar una decisión conjunta.
17 diciembre 2009 at 23:56
Yo pienso que hay que ayudar a ambas ¡A no abortar!
Podemos desgastarnos sobre la capacidad de decisión de una mujer de 16 o de 46 años sobre su cuerpo o su salud, pero creo que es una cortina de humo. En este caso está decidiendo sobre la vida de un tercero que crece en su seno y que no tiene derecho a asesinar por ningún motivo.
Las situaciones pueden ser todo lo terribles que quieran, lo que no cambia es que no podemos asesinar al más débil.
19 diciembre 2009 at 01:40
Reitero mi respeto por las personas que se muestran contrarias al aborto y se muestran coherentes con sus creencias.
Hablar de “asesinato” en este caso puede discutirse, al igual que hablar de “un tercero”.
Por otro lado, pienso que hay que ayudar a las personas según lo que necesiten. Ayudar a alguien en contra de su voluntad no es ayuda es paternalismo y la mayoría de códigos deontológicos condenan esta práctica.
Mi post incide en lo paradójico que resulta que un partido (PP) que hace una ley que faculta a las personas de 16 años a decidir sobre su salud (desde un trasplante a rechazar un tratamiento vital) se oponga a que puedan decidir sobre si abortar o no. Y tampoco es coherente que ahora se posionen en contra del aborto porque los mismos gobernantes del PP que durante 8 años no hicieron nada por restringir/modificar la ley de aborto, en España, son los que ahora desde la oposición se rasgan las vestiduras para conseguir unos votos.
La actividad de los dirigentes de la iglesia católica y algunas asociaciones “pro vida” también fue muy tímida por no decir nula mientras gobernó la derecha, lo cual como poco parece bastante sospechoso.
Por otro lado, el que la nueva ley comience titulándose “Ley de salud sexual y reproductiva” no es casualidad ya que incide mucho en políticas educativas y de prevención de embarazos no deseados. Y en el caso de ser necesario abortar, pues las mujeres podrán hacerlo mucha antes que con la ley anterior y con mayor protección y seguridad.
Realmente, en nuestra sociedad la cuestión “aborto sí / aborto no” está superada como en la inmensa mayoría de países europeos.
Gracias por tu comentario y un saludo.
6 febrero 2011 at 18:15
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