Alimentación


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Como la vida misma:

– Dos colas con refill por favor-

– Aquí tienen – responde amablemente la camarera

… pasa el tiempo …

– Puede rellenar las colas por favor-

– Aquí tienen- de nuevo con una sonrisa encantadora

… avanza la comida casi en los postres…

-Por favor, rellene sólo una cola que estamos bastante llenos y la compartiremos-

-¡Lo siento, eso es imposible!- cara de pocos amigos como si pretendiéramos cometer un atraco – las bebidas refill no se pueden compartir

– Me parece lógico- responde mi acompañante – pero es que hemos pagado por dos y sólo nos apetece una y así te ahorras una bebida

-¡No es posible, normas de la casa!- enfadándose más

– Bueno, de acuerdo. Tráiganos dos vasos de cola pero llénalos sólo hasta la mitad, por favor

La camarera me atraviesa con la mirada, da media vuelta y vuelve al segundo con dos vasos de cola llenos hasta arriba

– Normas de la casa, que aprovechen- y se marcha

Que manera más tonta de estropear una maravillosa pizza… obviamente, la propina no tuvo refill aquella tarde en… imaginen que hablo de… Pizza Hut

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Hasta ahora para mí, la miel era miel. La compraba en grandes superficies y sobretodo miraba el precio a la hora de elegir, ganando casi siempre las marcas blancas. Pero esto ha sido hasta ahora.

El otro día, haciendo un poco de turismo me acerqué a la Fira de la Mel a Llubí (Llubí es un bonito pueblo del interior de Mallorca) y a diferencia de otras ferias y mercados en los que había estado, en esta ocasión con gran acierto, todos los puestos de miel daban a probar sus productos. Y goloso yo, cual Winnie de Pooh, me dediqué a ir degustando todas las mieles que allí se ofrecían.

Desde el primer puesto hasta el último descubrí con sorpresa la gran diferencia de sabor con las mieles que acostumbraba a comprar en los supermercados. No podía imaginar que una miel de mil flores, de naranjo, de almendro o algarrobo podía despertar tan distintas sensaciones al paladar y poseer características tan variadas.

Pasando de puesto en puesto encontré “La miel”,  en este caso la dependienta me dio a probar: una miel de naranjo, otra milflores y, por último, una de garrover (algarrobo).

¡Qué maravilla! Con diferencia la miel de algarrobo fue la que más me gustó de todas. Y cada vez que encarta no dejo de recomendarla, así que pensé en escribir este post. En concreto la elegida fue:

Mel Mallorquina “Es Raiguer” Tardor 2010 (Garrover)

¡Merece la pena probarla! Creo que ya no compraré nunca más la miel de marcas blancas de supermercados ni industrial. Además, este año 2010 ha sido elegida primer premio en la citada Feria de la miel de Llubí… creo que merecidamente.

Os dejo una foto del tarro y de lo poco que me va quedando… ¡ahora tendré que investigar dónde la venden porque no podré esperar a la siguiente feria el próximo año!

Mel es Raiguer

Por cierto si conoces alguna miel que recomendarías acepto sugerencias, que ya puesto me voy a ir aficionando…