Salud


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Esta mañana paseando por Palma he visto con gran alegría bicicletas por todos lados. El día acompañaba y era increible la cantidad de personas de todas las edades y de todas las “pintas” que circulaban por las calles de la ciudad.

Este post es muy cortito, sólo pretende dejar constancia de mi enhorabuena a todas las personas que ha llevado a cabo este proyecto de bicicleta pública. Da una imagen de Palma moderna, acogedora, limpia y respetuosa con el medio ambiente. Y lo mejor dará salud y bienestar a las personas que la usen (por el ejercicio físico y ahorro de dinero y tiempo) y para los demás ciudadanos (menos ruido y contaminación)

Creo que este tema de bicipalma va más allá de la política y se intentó politizar mucho. Ponerse en contra de un proyecto así no tiene sentido porque es beneficioso  para todos.

Bicipalma hermana a Palma con importantes ciudades europeas y españolas que apuestan por un futuro mejor.

En deficitiva, gracias y enhorabuena.

Os dejo una imagen significativa de esta estación, de las 30 bicis ¡sólo quedaban 4! Y así por varias que pasé…

Bicipalma

La bici pública de Palma

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Si piensas que no vas a morir nunca quizás este post no te interese para nada, en caso contrario puede ser que sí… Te invito a leerlo y comentar qué piensas sobre el tema…

El objetivo de este post es pensar y compartir algunas reflexiones sobre la futura Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna [1] que ha anunciado el Gobierno de España. Dentro de poco, los medios de comunicación nos desbordarán con mensajes sobre la muerte digna: bienintencionados tertulianos, políticos, profesionales sanitarios, pacientes y familiares, religiosos de distintos credos y un sinfín de hombres y mujeres que pasarán en el momento y lugar adecuado delante de un micrófono  y que darán lo mejor de sí mismos por su momento de gloria mediática.

Puede ser difícil entender que es una Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna, pero quizás sea más sencillo decir qué no es:

–          NO ES EUTANASIA

–          NO ES SUICIDIO ASISTIDO

–          NO ES ABANDONAR A LA PERSONA MORIBUNDA

–          NO ES EXCEDER LAS FUNCIONES DEL PROFESIONAL SANITARIO

Dentro de poco, como ha pasado con tantas leyes importantes para los ciudadanos y ciudadanas de este país, no será un buen momento para pensar porque los políticos y los medios ya se encargarán de hacer de la cuestión blanco o negro, bueno o malo, oportuno o inoportuno… y estaremos tentados a posicionarnos, a favor o en contra, siguiendo la corriente más cercana. Ahora, con la tranquilidad de que el debate mediático apenas se está iniciando y ante una buena taza de té, me cuestiono una serie de preguntas.

¿Es un momento adecuado para debatir sobre una Ley de Muerte Digna?

La muerte es algo que nos atañe a todos los ciudadanos y ciudadanas de este país, así que parece razonable pensar que: sí es pertinente regular que todas las personas podamos tener unos cuidados paliativos integrales y de calidad así como una muerte digna llegado el momento.

Escucharemos que esta ley es una cortina de humo, una distracción, electoralismo, crear una polémica para desviar la atención sobre la crisis económica, etc. A las personas que argumenten esto, les diría que he visto morir a personas con un sufrimiento físico y espiritual intolerable y, lo que es peor, evitable. Cualquier momento es apropiado para abordar el tema de la muerte con dignidad, aunque sólo fuese para ayudar a una persona (en España mueren cerca de 400.000 personas al año) [2]

Se dirá que la legislación actual sobre este tema es ya suficiente pero la realidad es que no. Sólo hay que recordar qué ocurrió en Madrid, en el Hospital Severo Ochoa donde una buena praxis médica en la sedación de pacientes terminales fue perseguida y politizada por la Comunidad de Madrid [3]. La justicia, al final, le dio la razón al Sr. Montes (jefe médico del servicio) pero el daño ya está hecho. Y lo peor sea la desconfianza de los enfermos y sus familias sobre el sistema sanitario, médicos y enfermeras.

¿Qué significa morir con dignidad?

Es curioso que cuando preguntamos a las personas ¿cómo te gustaría morir? Las respuestas pueden ser muy variopintas pero, mayoritariamente, las personas expresan que quieren morir:

–          Sin dolor

–          Acompañadas de los seres queridos

–          En casa

Lógicamente, a nivel individual, hay opiniones para todo pero estas tres respuestas pueden guiarnos a acotar el concepto:

–          garantizar la ausencia de dolor y sufrimiento (físico, psicológico y espiritual)

–          garantizar que la persona pueda estar acompañado por sus seres queridos

–          garantizar que pueda morir en el entorno deseado.

Podríamos definir muerte digna como: aquella muerte que se produce como la persona moribunda desea, con un respeto absoluto a su voluntad y con los cuidados óptimos.

¿Va a regular una futura ley sobre la muerte digna todos los casos posibles?

Desgraciadamente, según mi opinión, eso no será así ya que quedarán fuera de la regulación la eutanasia y el suicidio asistido. De todas formas, será un avance respecto a la situación actual y al marco que dejó la conocida como Ley de Autonomía (Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica)[4].

¿Sobre qué puede regular la nueva ley?

Lo deseable es que una ley que regule la muerte digna, contemple los siguientes aspectos:

–          Garantice una serie de derechos de los pacientes y sus familias:

  • Rechazar un tratamiento.
  • Limitar las medidas de soporte vital.
  • Expresar sus voluntades de manera anticipada.
  • Recibir cuidados paliativos de calidad que eviten o alivien el sufrimiento según los valores y creencias de la persona moribunda.
  • Recibir apoyo la familia durante y después de la muerte de la persona.

–          Defina una serie de obligaciones del personal sanitario.

  • Informar a la persona y respetar sus decisiones.
  • Limitar las acciones terapéuticas fútiles.
  • Velar por que en todo momento se cumplen los deseos de la persona según sus propios valores.

–          Definir como el Estado y las instituciones sanitarias van a garantizar que las pacientes disfruten de sus derechos y los profesionales cumplan sus deberes, así como los mecanismos de sanción y provisión de recursos.

¿Por qué esta Ley de Muerte Digna no tendrá nada que ver con la eutanasia?

Existe, cierto consenso, de que para hablar de eutanasia deben cumplirse una serie de requisitos:

–          Que la persona pida explícitamente morir.

–          Que un profesional sanitario realice la acción.

–          Que exista una relación entre la acción y la muerte de la persona.

Por lo tanto, una regulación de la muerte digna en los términos descritos no tiene nada que ver con la eutanasia porque en ningún momento existe una intencionalidad de acabar con la vida de la persona.

¿Es lógico que el profesional sanitario pueda objetar de conciencia está Ley?

Creo que NO. Es de esperar que desde estamentos médicos se pida el derecho de objeción para el cumplimiento de esta ley, pero si esta Ley no es eutanasia, no es suicidio asistido, no tiene la intención de acabar/acortar/interrumpir la vida de las personas en ningún momento sino GARANTIZAR cuidados paliativos integrales de calidad y RESPETAR la voluntad de las personas al igual que se hace durante toda la vida: ¿Tendría sentido objetar a administrar un antibiótico? Pues, creo que si la futura ley se desarrolla en los términos aquí expuestos no cabe la objeción de conciencia porque no va en contra de ningún código deontológico (médico, enfermero,…), incluso no va en contra de credos como el católico que reconoce el derecho a morir dignamente y limitar el esfuerzo incluso si se produce un acortamiento, no intencionado, de la vida.

¿Qué puede aportar entonces una Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna?

Lo más importante es que debe proteger la dignidad de las personas y asegurar que se cumpla la voluntad de todas las personas llegado el momento de la muerte, tanto en centros privados como públicos.

Además, debe definir las obligaciones del personal sanitario hacia los pacientes según criterios de respeto a su autonomía y calidad asistencial.

Y, por último, definir el papel de las instituciones sanitarias como garante de los derechos y vigilante del cumplimiento de la ley; así como la provisión de los recursos necesarios para su implementación.

Existen aspectos que la nueva Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna debería contemplar y que no quedan suficientemente claros en la legislación actual:

–          El derecho de las personas a decidir en todo momento los pasos a seguir y, en su caso, a que se respeten sus voluntades anticipadas. Y, en todo caso, si otra persona debe decidir que lo haga siguiendo los valores y creencias de la persona moribunda.

–          El derecho de las personas a rechazar cualquier tratamiento/técnica o retirarla en el caso de estar instaurada

–          El derecho de las personas a decidir si quieren morir en casa o en un centro sanitario especializado garantizando la máxima calidad de los cuidados.

–          El derecho de las personas a decidir el momento de recibir una sedación que evite el sufrimiento y/o dolor insoportables.

–          El derecho de los pacientes a disfrutar de un entorno íntimo, donde pueda estar acompañado de sus seres queridos sin detrimento de los cuidados.

–          El derecho de las familias a recibir los cuidados necesarios tras la muerte para favorecer un duelo adecuado.

–          La obligación de los profesionales sanitarios de limitar/evitar procedimientos/tratamientos/pruebas fútiles que no tengan sentido [Limitación del Esfuerzo Terapéutico LET]

–          La obligación de los profesionales sanitarios a difundir el documento de voluntades anticipadas y respetarlo cuanto la persona no tenga capacidad para decidir.

–          La administración sanitaria debe velar por que se cumplen todos los derechos de las personas y todas las obligaciones de los servicios sanitarios.

Si usted es un profesional sanitario sabrá que todas estas cuestiones, normalmente, se cumplen con la legislación actual pero, desgraciadamente, no están garantizadas a nivel de todo el Estado y de todos los centros sanitarios públicos y privados. Por esta razón, considero necesaria y urgente una Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna que GARANTICE que se CUMPLAN los deseos de las PERSONAS MORIBUNDAS Y SUS FAMILIAS en todo el territorio español e independientemente del centro sanitario.

Además, no es tan difícil conseguir una Ley en esta línea, ya que Andalucía lo ha logrado, aprobando una Ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de muerte que es modelo a seguir [5]

¿Estarías de acuerdo en legalizar…?

(polls)

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Ana es una joven de 17 años que conocí en mi consulta. Llegó llorando pidiendo ayuda porque se había quedado embarazada de su novio, Miguel, de 20 años. Cuando le pedí que me explicara que le ocurría, aterrada, me contó:

-          Verá, hace 3 años que estoy con mi novio, nos queremos desde el primer día y tenemos claro que queremos estar juntos. Mis padres se oponen a nuestra relación porque Miguel no ha estudiado, no trabaja y dicen no tiene futuro. Desde hace dos años mantenemos relaciones sexuales completas y siempre tomamos medidas pero no sé cómo… [llora]… me he quedado embarazada.

-          Tranquila… ¿no quieres el embarazo? – pregunté

-          ¡No! Todo lo contrario, Miguel y yo lo hemos hablado y queremos el hijo pero si mis padres se enteran querrán que aborte, me harán la vida imposible, me castigarán, me pegarán y no puedo irme de casa porque ni mi novio ni yo tenemos recursos. ¡Por favor ayúdeme a mantener el embarazo en secreto hasta que sea imposible pararlo!

Este caso me impactó. No comprendo que pueda haber padres así que puedan transmitir tanto miedo a una hija. Hablé con ella un rato y valoré que era una joven madura, con las ideas muy claras… no lo dudé ni un instante: seguiría su embarazo en mi consulta y la ayudaría hasta donde pudiese para que sus padres no pudiesen dañarla.

¿Qué hubieras hecho tú?

Al día siguiente, imaginad mi sorpresa cuando llegó a mi consulta Eva, también de 17 años y muy parecida físicamente a Ana, lloraba amargamente pidiendo ayuda porque se había quedado embarazada de su novio, Juan, de 20 años. Le animé a que me contara pero he de reconocer que esta vez  un  poco aturdido por la coincidencia con el caso del día anterior:

-          Verá, hace 3 años que estoy con mi novio, nos queremos desde el primer día y tenemos claro que queremos estar juntos. Mis padres apoyan nuestra relación porque es de muy buena familia y trabajador. Desde hace dos años mantenemos relaciones sexuales completas sin que nadie lo sepa y siempre tomamos medidas pero no sé cómo… [llora]… me he quedado embarazada.

-          Tranquila… ¿puedo ayudarte con tu embarazo? – afirmé

-          ¡No! Juan y yo hemos decidido no seguir con el embarazo. Somos muy jóvenes, yo tengo que estudiar y él abrirse camino en su trabajo. No es el momento. Por favor, ayúdeme a abortar sin que se enteren mis padres. Si se enteran que estoy embarazada me van a matar, me harán la vida imposible, me obligarán a tener el niño, destrozarán mi vida, por favor… ¡ayúdeme!

Me quedé pensando un largo rato sobre cómo me podía estar pasando esto. Seguía sin comprender que pueda haber padres que aterroricen así a una hija. Hablé con ella un rato y valoré que era una joven madura, con las ideas muy claras… esta vez dudé un poco pero…

… lo tenía claro, la capacidad de decidir de Ana y Eva eran exactamente las mismas, así que la miré y le dije que no se preocupara: que la ayudaría.

Con esta pequeña historia he querido reflejar mi opinión sobre el que las jóvenes mayores de 16 años puedan abortar sin conocimiento de sus padres con la nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Creo que en este momento no estamos debatiendo aborto sí / aborto no, eso ya se debatió hace muchos años en España y tanto gobiernos de derechas como de izquierda lo han mantenido porque es justo y necesario. Y todos lo saben tanto PP como PSOE.

En las últimas semanas se han escuchado muchos disparates, noticias manipuladas e interesadas, exageraciones, mucha demagogia  sobre el tema de los 16 años.

Si no has dudado en decir “sí” en ayudar a Ana, no puedes decir “no” a Eva porque el caso es exactamente el mismo. Es decir, la capacidad y el derecho de decidir de una persona de 16 años sobre su vida, sobre su salud.

En los últimos días hemos escuchado a políticos (de derechas) y religiosos (católicos) sacar el tema del aborto y criticar la nueva ley que prepara el gobierno en los medios de comunicación.

Me gustaría separar en mi reflexión a los políticos de los religiosos, aunque estos últimos se empeñen en hacer política contra gobiernos progresistas pero en fin, ellos sabrán lo que hacen y así les va. El tema de la Iglesia Católica en España es un tema difícil de comprender. ¿Cómo puede entenderse que los obispos españoles sólo salgan a protestar cuando gobierna la izquierda, aun con las mismas leyes que en los gobiernos anteriores de derecha? Señores obispos, monseñores y compañía, si están en contra del aborto me parece muy bien, simplemente predíquenlo y que los católicos les hagan caso. ¡Ah! ¡Qué no les hacen caso los católicos! Pues tienen un problema pero no lo paguen con los demás. En estos días incluso representantes de la Iglesia y Mayor Oreja (que no sé si es peor representante del clero o del PP) han llegado a decir que es peor el aborto que el abuso sexual de menores: ¡Qué barbaridad! Contemplar la protección y la tolerancia con la que la Iglesia Católica  trata a los miembros de su iglesia que abusan de menores no tiene “perdón de Dios”. Recordar con horror las declaraciones del obispo de tenerife: “Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan“. Señor Oreja, sólo estas declaraciones serían suficientes para que abandonara la política y se recluyera, por ejemplo, en un monasterio. Es Ud. consciente del sufrimiento y secuelas que arrastran toda la vida las personas que han sufrido abusos en la infancia. 

Dejaré la iglesia porque es un comenzar y no acabar. Después nos ponen anuncios en televisión para pedirnos dinero. ¿Cuánto han gastado en los anuncios, por cierto?

Me centro en las críticas del Partido Popular al anteproyecto de LEY DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA e interrupción voluntaria del embarazo. Y pongo la primera parte de la Ley en mayúsculas porque el Partido Popular nunca habla de esta parte que es la más importante. Y es la más importante porque hace hincapié en la educación y promoción de la salud para precisamente evitar que las jóvenes (y no tan jóvenes) queden embarazadas involuntariamente.

 Vamos por parte, el PP con Rajoy y Mayor Oreja a la cabeza, se escandalizan públicamente de que la nueva ley contemple la posibilidad de que una mujer de 16 años pueda interrumpir un embarazo sin comunicarlo a sus padres: ¡Oh! ¡Qué horror! Pues bien analicemos este punto.

Saben que en España cualquier persona, hombre o mujer, puede decidir sobre su salud: operarse del corazón, rechazar una transfusión de sangre, operarse estéticamente, morir por rechazar un tratamiento. Y todo esto sin que los padres puedan hacer nada, es decir, las personas EN ESPAÑA a partir de 16 AÑOS pueden DECIDIR sobre SU SALUD independientemente de lo que digan sus PADRES. ¿Sorpresa? Pues lo mejor es que la ley que permite que esto sea así la hizo AZNAR junto a Rajoy, Rato, Oreja y demás, me refiero a la Ley 41/2002 conocida como Ley de Autonomía. ¿Cómo puede entenderse que ahora se rasguen las vestiduras por la reforma que propone el gobierno de Zapatero? Pues desde mi humilde opinión se entiende porque tanto Rajoy como sus colaboradores están haciendo uso de una gran HIPOCRESÍA para conseguir votos y engañar a la población.

Es cierto, que la Ley 41/2002 de Autonomía hace tres excepciones (Art. 8.4) por las que las personas de 16 años no pueden decidir autónomamente: 1)la interrupción voluntaria del embarazo; 2)los ensayos clínicos y 3)la reproducción asistida. ¿Y tienen algún sentido estas excepciones? Pues la verdad es que no se sostiene ninguna de las tres:

  • Sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Si la persona de 16 años puede por ejemplo, rechazar un trasplante de riñón que acabará con su vida aunque sus padres quieran la intervención,  y la ley le reconoce al menor madurez para elegir. ¿Qué sentido tiene que no pueda decidir si interrumpir un embarazo? Que tiene muchísimos menos riesgos para la salud. ¿Por qué transferir a los padres responsabilidad de la decisión? A unas malas, permítanme la siguiente observación: sería más lógico la capacidad de decidir sobre la vida de un propio hijo que sobre un futuro nieto aun por desarrollarse y por nacer. Creo que esta reflexión pone de manifiesto la miopía del PP cuando redactó la Ley haciendo esta excepción. La única explicación lógica es que el PP hizo una concesión a la Iglesia Católica al redactar la Ley, porque no se aguanta bajo ningún criterio científico.
  • Sobre los ensayos clínicos. Un poco más de lo mismo, ¿cómo puede entenderse que una persona de 16 años pueda decidir informadamente si aceptar un tratamiento por complicado que sea y con los efectos secundarios más complejos pero no pueda decidir si participa o no de un ensayo clínico? 
  • Por último, el tema de la reproducción asistida. Desde mi punto de vista una concesión más a la Iglesia y a la doble moral. Por una lado, la iglesia admite que una persona de 7 años ya es “persona” para poder aceptar “libremente” los sacramentos (todo el mundo habrá asistido a alguna primera comunión). Según el código civil, una niña de 13 años puede tener relaciones sexuales consentidas con un mayor de edad y con 14 años puede casarse y tener los hijos que quiera. Sin embargo, las mentes privilegiadas del PP vetaron la posibilidad que una mujer de 16 años pueda decidir sobre temas de reproducción asistida. ¿Alguna lógica? Yo no la veo.

Por las razones expuestas creo que la actitud del PP de criticar de esta manera la nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo responde a una maniobra de manipulación política y clara hipocresía. Si lees el texto del anteproyecto de ley verás que, sobre todo, promueve la salud sexual y la prevención de embarazos no deseados: ¡esta es la grandeza de la Ley! y lo que todos deberíamos destacar y difundir. Tanto personas de izquierda, de centro y de derecha porque en esto estamos casi todos de acuerdo.

Sobre el tema aborto sí o aborto no, no he querido ni entrar. Este debate ya se llevó a cabo hace muchos años y la prueba, de que tanto la derecha como la izquierda están de acuerdo con el aborto, es que el PP en sus 8 años de gobierno no modificó ni una coma de la actual Despenalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Creo que ante esto no se puede decir mucho más. Además, se nos llena la boca con esto de “ser europeos” pues bien, en Europa la gran mayoría de los países tienen leyes como la nuestra o como la que el gobierno socialista está preparando. Por lo tanto, salvo para conseguir algún voto perdido por los extremos ideológicos de nuestro país, no tiene mayor sentido plantearse el debate del aborto.

Para terminar, expresar mi respeto absoluto a las personas que por el motivo que sea están en contra del aborto. En su derecho está el no abortar y eso nadie lo discute. Pero que no intenten coartar el derecho a decidir de los demás, por favor.

Espero tus comentarios y prometo contestar a todos siempre que sean respetuosos y no contengan contenido ilegal.