Pongamos que hablo de…

La espera en el andén me resultaba incómoda. Tenía controlado el calor, el aire viciado, la incertidumbre de la llegada del metro debido a una huelga, el ruido chirriante, el olor a humanidad y los repetidos empujones pero, más allá de todos estos estímulos desagradables, había algo en el ambiente que no lograba discernir y me molestaba muchísimo.

Empecé a tomar conciencia de que a mis oídos, a veces, llegaba una especie de grito lejano, que cambiaba de intensidad y tono; ahora una letanía, después un lamento… Poco a poco, fui filtrando los sonidos espurios y centrándome en la fuente sonora que me interesaba y que era el desencadenante de mi desasosiego.

“Los ciudadanos del Pais Vasco están más preocupados de las medidas económicas de Zapatero que del terrorismo”

–          ¿Alguien me había hablado?- Me pregunté. No, nadie, pero esta afirmación se alojó en mi cerebro nítidamente.

“El plan del Gobierno no ayudará a crear empleo…  declaran los expertos”

–          ¿Otra vez? – Pero la voz era diferente. ¿Alguien criticaba al Gobierno?

De pronto, un súbito aumento de decibelios y un anuncio publicitario retumbaba en todo el andén. Ahora sí, claramente vi que el sonido estaba sincronizado con unos monitores que emitían un canal de TV del metro. Me quedé enganchado al monitor y, con sorpresa, contemplé como de nuevo se bajaba el volumen y se reiniciaba una larga retahíla de noticias con un denominador común: en todas ellas se criticaba al presidente Zapatero o a sus políticas.

Era increíble, ¿tenía ante mí un espectáculo obsceno de manipulación de masas? ¿Se estaba haciendo propaganda política a costa del dinero de los contribuyentes con total descaro e impunidad? Me parece inadmisible que en instalaciones públicas se haga este ejercicio más propio de regímenes no democráticos por no decir fascistas (palabra muy de moda últimamente). Sería razonable que estos monitores del metro como ocurre en otros lugares de nuestro país muestren información turística, deportiva, cultural, meteorológica, musical… en fin, cualquier cosa interesante y políticamente neutral.

Mas indecente me parece el hecho que estoy describiendo cuando desde el Gobierno de España se están realizando grandes esfuerzos para tener unos medios de comunicación públicos plurales e independientes. Hoy más que nunca, RTVE es un ejemplo de pluralidad y transparencia donde todas las opiniones y corrientes tienen cabida.

En fin, la próxima vez que visite esta ciudad y su metro entraré preparado psicológicamente para no sufrir.

Con mucho esfuerzo, me imaginaba la réplica de esta aberrante situación en el metro de mi querida ciudad. Imaginad que entráis en la estación Intermodal y una voz os retumba en el cerebro: “Matas es el político que ha pagado una fianza más grande de nuestra historia”, “El PP Balear tiene el record histórico de altos cargos y/o políticos  imputados y/o condenados”, “La autopista de Eivissa que hizo el PP sufrió un sobrecoste injustificado del 2000 por cien”, “El Govern actual tuvo que invertir mucho dinero y esfuerzos para arreglar el metro submarino de Palma realizado por Matas”, “El sobrecoste del Palma Arena superó los 100 millones y para no ser homologado por la UCI”, “El presidente del PP Balear entre los alcaldes mejor pagados superado por el alcalde de Calvià también del PP”… ¿Verdad que no sería de recibo que estos mensajes se emitieran en las instalaciones públicas de nuestras islas que pagamos todos? Estoy seguro que ni la alcaldesa de Palma ni el presidente de Baleares permitirían nunca algo así… pero imaginad que podría estar pasando de seguir gobernando Matas y Cirer… ¡mejor ni pensarlo!

Por cierto, imaginen una ciudad de España que tenga unos gobernantes, locales y autonómicos, que puedan permitir que cosas de este calibre ocurran…

…sí, has acertado,

… pongamos que hablo de Madrid…